Ayuda a tu hijo a superar sus celos (Parte 2)

Como ya os adelantábamos en el artículo: “El rey destronado. Celos entre hermanos”, es esperable que con la llegada de un nuevo bebé, lleguen los celos a casa. Aunque cada circunstancia es diferente, hay algunos consejos que te pueden ayudar a salir airoso y fortalecido de esta etapa. Veamos como:

Antes del nacimiento
  • Explica datos sobre el embarazo, el parto… Lo ideal es comenzar a hacerlo a partir del segundo trimestre y siempre de una forma veraz y sencilla. Deja que te toque la tripa o que “hablad” con el hermanito.
  • Si es posible, visitad a amigos que tengan bebés para que se acostumbre a interactuar con ellos.
  • Ayúdate de libros, comics, vídeos… que expliquen la llegada de un nuevo hermano. Esto te ayudará a ir resolviéndole dudas y preocupaciones. También puedes ayudarte de los dibujos para que lo entienda mejor.
  • Si va a haber cambios que implican directamente a tu hijo (cambio de habitación, niñera, de alimentación…), es conveniente hacerlos con tiempo para que no los asocie con el nacimiento del hermano.
  • Cuando se vaya acercando el día del parto, avísale que estarás unos días fuera de casa y con quién se quedará, qué hará, cómo os comunicaréis…
  • Durante la estancia hospitalaria, ten contacto diario por teléfono con el niño.

 

El nuevo hermanito ya está aquí
  • La primera vez que tu hijo vea a su hermano es conveniente que el bebé no esté en tus brazos.  Abrázale primero a él y preséntale al bebé llamándole por su nombre, para permitirle después que lo toque, coja o bese.
  • No reprimas la aparición de los celos porque se trata de una experiencia natural que ayuda al desarrollo cognitivo, social y emocional de tu hijo. Ayúdale a expresarlos y a gestionarlos de forma adecuada.
  • Evita las comparaciones entre hermanos porque cuando se compara, siempre hay alguien que sale perdiendo. Por ejemplo: “Mira qué bien se porta tu hermana y tú no has parado de llorar en todo el día”
  • Siempre que sea posible, es importante mantener las rutinas y hábitos que había antes. Por ejemplo: leer un cuento antes de dormir, jugar en el parque…
  • Si no puedes atenderle en ese momento, dale una alternativa. Por ejemplo: “Estoy durmiendo a Pablete, ¿por qué no me ayudas y cuando esté dormido jugamos juntos?”
  • Encárgale tareas para favorecer la colaboración al mismo tiempo que se siente útil e importante. Por ejemplo: Sujetar el pañal mientras cambias al pequeño, arropar y contarle un cuento a su hermano antes de dormir… Si observas que tu hijo prefiere no implicarse en este tipo de tareas, no le obligues.
  • Cuando haga algo positivo, ¡felicítale! Por ejemplo: “¡La canción que le has cantado a tu hermana es muy bonita! ¿Me la enseñas?”
  • Intenta prestarle tiempo de calidad. Más importante que la duración es que durante ese tiempo no haya muchas distracciones o  interrupciones.
  • Entrena a los familiares para que le presten atención cuando van a ver al hermanito. Por ejemplo: saludar primero al mayor, jugar primero con él, preguntarle cosas sobre su hermano…
  • Ignora las conductas inadecuadas cuando sea posible y prémiale con atención, besos y abrazos cuando coopere con el hermano o tenga conductas adecuadas. A veces por evitar que el “destronado” sufra, se puede mimar en exceso o reforzar conductas  negativas (rabietas, lloros…) y de este modo cronificarse en el tiempo. No hay que olvidar que las reacciones de celos son normales y que el pequeño tiene que ir adaptándose poco a poco. Hay que buscar el equilibrio entre los límites y el cariño.
  • Busca momentos especiales para compartir con él y hacer cosas sin ser interrumpidos por otros.

 

A pesar de todo esto, comprobarás que tu hijo manifiesta muchas conductas de cariño y acercamiento hacia su hermano. Son estas conductas en las que debemos invertir mayor tiempo y esfuerzo. Recuerda que lo que realmente enfada al niño no es el nacimiento de un hermano sino percibir que se le presta más atención al bebé que a él y que se le comienzan a exigir cosas (“Tienes que recoger tus juguetes”, “No grites, el bebé duerme”…) Aunque en ocasiones puede ser muy molesto e incluso agotador, tu paciencia y cariño harán posible que tu hijo mayor comprenda que su hermano no es un rival sino un aliado.

 

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