El testimonio de Marta. Día Mundial contra el Cáncer Infantil

Mi nombre es Marta y quería contar la experiencia que tuve el año pasado durante la etapa en la que estuve combatiendo el cáncer. 

Si tuviese que elegir un punto en el que empezó todo el proceso no sabría decir. Alrededor del diciembre de 2016 me empezó a doler el pie. No sé muy bien cuantas veces entré en la consulta del pediatra pero os puedo asegurar que fueron muchas. Al principio me diagnosticaron Fascitis Plantar, Tendinitis y Pie de Atleta. A mis padres esto les pareció muy raro; en todo este tiempo y con tantos diagnósticos no me habían hecho ni una sola radiografía, por lo que decidieron cambiarme de pediatra a médico, además, ya tocaba. Una vez me cambiaron lo primero que hizo la doctora fue hacerme una radiografía y mandarme al traumatólogo. Y menos mal, porque a partir de ahí empezaron una prueba tras otra. El día 4 de abril de 2017 desde la Fundación Jiménez Díaz me mandaron al hospital Gregorio Marañón, donde me ingresaron. Prueba tras prueba y visitas tras visitas hasta que el 12 de abril me diagnosticaron Sarcoma de Ewing, un tumor óseo maligno, muy atípico, además de ser uno de los más agresivos.

La verdad es que desde un principio la posibilidad de tener cáncer no me impactó. Tenía fe en la medicina de hoy en día y asumí que si me tenían que operar no me pasaría demasiado, así que me mentalicé con que no pasaría nada, que serían unos meses sin importancia y vuelta a la rutina. Que inocente era yo por aquel entonces… Por fin cuando me confirmaron el diagnóstico del cáncer me explicaron lo que eso implicaba. Tendría que pasar por un proceso de quimio y me bajarían las defensas por lo que no podría ir a ningún lugar cerrado ni quedar frecuentemente con mis amigos. En ese momento se me hundió el mundo y me puse a llorar. Me dí cuenta de que el cáncer realmente me iba a cambiar el estilo de vida y eso sí que me afectó.

El proceso de quimio empezó el 3 de mayo en La Paz después de ponerme el Porth-a-cath. Empecé positiva frente a la lucha a pesar de los problemas que me iban a suponer. El primer ciclo de quimio os puedo asegurar que fue, y supongo que siempre será, uno de los peores cinco días de mi vida. Nunca imaginé que iba a ser tan duro. Me chocó mucho, todo lo que comía lo vomitaba. Lo peor que llevé fueron los olores. Era increíble. Estaban las comidas aún en el ascensor a 100 metros de distancia al final del pasillo… y podía olerlo. Un mareo y vómito tras vómito. También me sentía muy adormilada e hinchada cosa que no me gustaba para nada.

Pero lo peor supongo que no fue la quimio, sino lo que dejaba atrás. Un sentimiento constante de náuseas y el no poder respirar bien me acompañó todo el tiempo. Es un sentimiento que no había sentido en la vida: el no tener aire nunca, el no llegar a llenar tus pulmones y el estar cansada constantemente por el mínimo movimiento. La obligación de seguir comiendo a pesar de las ganas de vomitar frente a cada olor. Mi madre me ayudó mucho en esto, ella y las series…. Día tras día tres horas para comer.

He de decir que ha sido probablemente el año más duro de mi vida. Pero esta experiencia la agradezco por muy mala que haya sido. De todo lo malo que he vivido he aprendido cosas que probablemente nunca hubiese sido capaz de alcanzar. Esto me ha formado como la persona que soy. Me ha aportado lecciones de vida impresionantes.

Para empezar me ha demostrado que los que de verdad te quieren y te soportan te van a estar apoyando por muy lejos que estés. Amigas de la otra punta de España me han reforzado o han estado muy cerca de mí en la distancia. A los de verdad no les importará esperar o cambiar unos planes tan solo por unos momentos junto a tí o facilitarte las cosas para que puedas estar cómoda sin suponer un problema a las defensas.

También a apreciar las cosas, por muy mínimas que sean. Cada oportunidad… cogerla con fuerza y ganas para vivirla. Como si no hubiese el mañana. Y disfrutar de la libertad que tienes. El vivir y el poder ser feliz. El reírte a carcajadas por ninguna razón aparente o el estar tirada en casa pasando tiempo con la familia. El que no te importe tanto esas cosas menores como qué pasará si decido hacer esto o lo otro… Aprovechar cada momento de la vida, dar gracias a despertarse cada día, a disfrutar de tu casa, una buena ducha o dormir en tu cama, o poder ir al colegio…nunca pensé que lo podía echar de menos. El atreverse y decir a cada oportunidad que te lancen. VIVIR, porque podemos y porque la vida es corta y solo tenemos una.

Me enseñó a divertirme con los que me rodean. Cada uno de ellos te apoya de alguna manera Pero sabiendo realmente los que son de verdad, los que lucharán junto a tí en cada momento, cada paso y cada etapa de la vida. Los que harán cualquier cosa por verte sonreír, que te ayudarán a pasar cualquier bache o bajón que tengas. Me di cuenta de cuánta gente buena hay en esta vida, de cuantas ganas de ayudar a otros.

Y finalmente la familia. Recuerda que la familia probablemente es lo más importante que vas a tener en tu vida. Aquello que te va a seguir apoyando hagas lo que hagas, te pase lo que te pase. Aquí me gustaría aprovechar para agradecer a todas aquellas personas que me han apoyado tanto a mí como a mi familia durante estos dos años, porque cada cosa por muy pequeña que haya sido ha ayudado en el día a día. A mostrar esa sonrisa tan necesaria en la vida. Y sobre todo gracias a mi madre por lo que ha aguantado y me ha ayudado durante este proceso.

Me han dicho muchas veces que este cáncer lo he luchado con una felicidad y actitud admirable y eso es lo que me gustaría demostrar. Si hay algo nuevo con lo que salir de aquí me gustaría que sean dos cosas: una es que cuando veáis a una persona con cáncer no la miréis con pena sino con una sonrisa, porque por muy mal que lo esté pasando está aprendiendo a admirar la vida y está luchando firmemente por salir adelante, porque ha convivido durante mucho tiempo con gente en el hospital que ha reído cada día que la quimio le dejaba. Todos con nuestros momentos duros y días malos, pero fuertes ante todo en esta lucha. Y lo segundo que me gustaría que saquéis de aquí es que aprecies lo que tenéis: la vida, la familia, los amigos… TODO !!!  y que aprendáis a disfrutar de cada instante, del regalo de VIVIR junto a todos ellos. Yo sigo luchando y aprendiendo a VIVIR cada día.

Muchas gracias.

——-

Nosotras sólo tenemos algo que añadir. Se necesitan fondos para poder prevenir y curar esta compleja enfermedad. Si te apetece colaborar, puedes hacerlo aquí

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *