Cariño, siento que nos estamos distanciando

Nos enseñan muchas cosas en la vida, pero curiosamente no nos enseñan una de las  más importantes, aprender a relacionarnos con los demás. Esta habilidad se vuelve crítica si nos referimos a la relación más intensa y posiblemente más duradera que vamos a experimentar en nuestra vida: la relación de pareja. Algunas veces cometemos el error de pensar que aquellas parejas felices que se cruzan en nuestro camino tienen una relación perfecta, y nada está más lejos de la realidad. Como en toda relación, surgen conflictos, agravios, desavenencias y pérdidas momentáneas de control, pero si que es cierto que esas parejas practican lo que es realmente importante en una relación, tienen habilidad para reparar esos conflictos de una forma adecuada.

En nuestras sesiones con parejas podemos detectar con facilidad el origen de los problemas que a buen seguro acabarán en una ruptura y que se concretan en ciertas maneras de actuar y que John M. Gottman en su libro “Siete reglas de oro para vivir en pareja”, describe con maestría:

  • Críticas. A veces es necesario plantear a nuestra pareja quejas sobre un comportamiento específico que nos ha molestado. El problema surge cuando esas quejas se convierten en críticas globales, en las que se incluyen palabras negativas generalizando sobre el carácter o la personalidad de la pareja, con culpa y difamación. “Nada te importa, nunca te acuerdas de nada…”
  • Desprecio. El sarcasmo, los insultos, la burla, el humor hostil…, son formas de dañar la relación porque atacan la autoestima y siempre aumentan el conflicto. “Eres un egoísta que sólo piensas en ti…”
  • Actitud defensiva. Es un modo de culpar a la pareja, ya que en el fondo le estamos dando a entender que “el problema no soy yo, eres tú”. Eludimos toda responsabilidad. “¿Acaso no hago cosas por ti?
  • Actitud evasiva. Este modo de actuar refleja como si no nos importara lo que la otra persona nos dice, lleva implícito un menosprecio. Es tan simple como no dar muestras de que escuchamos y comprendemos a nuestra pareja, y puede ser un gesto tan sencillo como apartar la mirada sin pronunciar ninguna palabra.

Cuando las cosas se empiezan a deteriorar hay que poner en práctica distintas formas de actuar que marquen el inicio de la recuperación de la relación. Este mismo autor sugiere algunas armas secretas que funcionan y que nos ayudan a recuperar o mantener una relación de pareja, entre las que destacamos las siguientes:

  • Conoce e interésate activamente por la otra persona: sus gustos, el porqué de sus alegrías y sus miedos, qué le daña y qué le emociona, lo que le entristece, sus esperanzas y sus objetivos… De esta manera cada vez os sentiréis más cerca.
  • Cultiva el cariño y la admiración. Para ello haz una lista de las cualidades positivas de tu pareja y recuérdaselas a menudo.
  • Reaviva la llama recordando y hablando de los sucesos felices que vivisteis en el pasado, incluso los sentimientos positivos que han permanecido dormidos durante mucho tiempo, pueden reavivarse pensando o hablando de ellos.
  • Acércate de nuevo. A menudo olvidamos las necesidades emocionales de nuestra pareja por descuido o las damos por supuestas después de algún tiempo. A veces basta con estar atentos a las necesidades cotidianas, sorprendiendo con pequeños detalles y gestos que hacen sentir bien.
  • Buscar un rato al final de la jornada para compartir cómo ha ido el día. No es momento de hablar de conflictos sino momento de ofreceros apoyo emocional en otros aspectos de vuestras vidas.
  • Deja que tu pareja te influya y foméntalo. Comparte el poder y la toma de decisiones con la otra persona, haciendo proactivamente que tu pareja se convierta en tu aliado y lo sienta así.
  • No te empeñes en cambiar a la otra persona. Si hay cosas que te gustaría mejorar del otro, intenta comprenderle y aceptarle primero. Si nos sentimos criticados y juzgados, entonces nos protegemos y no damos opción al cambio.

Realmente, todo esto se podría resumir en una acertada definición de amor que sería más o menos así: “el amor es pensar en la felicidad de la otra persona”, y nos parece evidente que el comportamiento de uno predice el comportamiento del otro. A partir de esta reflexión, recomendamos a las parejas que hagan un esfuerzo para incluir en su relación una serie de maneras de actuar con las que con toda seguridad podrán prevenir conflictos y acercarse de nuevo a su pareja, para poco a poco seguir construyendo una relación feliz y duradera. Son cosas tan sencillas como intuitivas, pero que realmente es de vital importancia ponerlas en práctica cuanto antes:

  • Darnos cuenta de los detalles, los gestos positivos que nuestra pareja tiene hacia nosotros y agradecerlos de manera explícita.
  • Dar sin medir, lo que hace la otra persona, haciéndolo por la simple satisfacción del cariño existente. Actuando de otra manera hablaríamos de mercantilismo, no de amor.
  • Pedir perdón antes de que los malentendidos se enquisten, superando el orgullo y haciéndolo cuanto antes.
  • Fomentar los gestos afectuosos y preparar planes pensando en agradar al otro.
  • Estar atento a las necesidades, sentimientos y vulnerabilidad de nuestra pareja. Acudir al rescate de nuestra pareja es una de las muestras de amor que más impacto positivo generan.

Nos gustaría terminar dejando claro que nadie ha dicho que fuera fácil. Sin embargo, en nuestra experiencia podemos asegurar que, sin perder de vista nuestro objetivo de mantener una relación de pareja saludable y gratificante, estas pautas nos van a ayudar a que el clima emocional sea el adecuado para que cuando surjan conflictos y malentendidos, el amor, el respeto y el cariño permitan restaurar la relación sin dejar heridas ni cicatrices.

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