Enseña valores a tus hijos

Educar a los niños en un sistema de valores sólido es uno de los mayores tesoros que puedes ofrecerles, una de las herramientas más útiles para que ellos, en un futuro, puedan trabajar con éxito por su propia felicidad. Para ello, necesitan ser guiados en el aprendizaje por un modelo adulto.

Cada día nuestros hijos están expuestos a la influencia de muchos modelos de valores que quizás tú no compartas. La sociedad transmite valores como el consumismo ilimitado o la violencia a través de la televisión, la publicidad, los amigos, etc.

¿Quién quieres que eduque a tus hijos?

Te preguntarás si es eficaz eso de transmitir valores… “¿No se rebelan en la adolescencia y tiran por la borda todo lo que tú les has enseñado?” Efectivamente, cuando uno llega a la adolescencia es frecuente que cuestione los valores que le han enseñado como búsqueda de su autoafirmación. Adoptará su propio sistema de valores, pasando su grupo de iguales a un primer plano. Pero la adolescencia es sólo una etapa de la vida. Si lo has educado en determinados valores, volverá a ellos,…al menos en lo fundamental.

Es posible que existan valores que no practiques pero que te gustaría que tus hijos desarrollaran y practicaran. No te preocupes, eso no significa que seas contradictorio o hipócrita. Es legítimo querer inculcar a tus hijos ciertos valores de los que quizás adoleces. Con ello puedes ser para ellos ejemplo de lucha y esfuerzo, aun siendo falible, como todo ser humano. Es normal desear que nuestros hijos nos superen. Aprende de tu experiencia y quizás tengas una segunda oportunidad enseñando a tus hijos los mejores caminos hacia la felicidad. Aprende de lo que has hecho bien y de lo que te hubiera gustado hacer de otra manera.

Linda y Richard Eyre llevan muchos años estudiando cuál es la mejor forma de transmitir valores a los niños. Estas son algunas pautas que recomiendan a los padres:

1. El ejemplo es el principal maestro. No te olvides de que eres un modelo importante para tu hijo y de que con tu comportamiento, más que con tus discursos, le estás enseñando permanentemente.

2. Jugar para inculcar valores. Las emociones positivas facilitan el aprendizaje. Entre otras buenas ideas, se incluyen:

  • el juego de los antónimos (jugar a descubrir el opuesto de cada valor y ayúdales a pensar qué opción hace daño y cuál hace algo bueno por los demás);
  • elegir películas y dibujos animados que encierren un contenido moral, a la vez que resulten divertidos y amenos,
  • leer con tus niños los cuentos y las fábulas tradicionales, que encierran una gran sabiduría moral,
  • poner en práctica escenificaciones y juegos de rol, que son especialmente útiles porque permiten al niño vivir una determinada situación y ver las consecuencias de su comportamiento y sus elecciones, así como sentir en su propia carne las elecciones de los demás, pero en un entorno seguro, sin consecuencias dañinas.
  • hazte con dibujos y chistes que encierren una determinada moraleja y fomenten los valores que quieres transmitir.

3. Fomenta las discusiones y charlas con los más mayores en las que el niño se sienta libre de preguntar, en las que mantengas una actitud honesta y puedas aclarar conceptos. Está demostrado que existe una relación directa entre el comportamiento moral de los niños y el tiempo que pasan hablando con sus padres.

4. No te olvides de elogiar y alabar sus comportamientos cuando respondan a la escala de valores que intentas inculcar. Está demostrado que elogiar los comportamientos positivos es una de las formas más eficaces de incidir en el comportamiento de nuestros hijos. Podemos premiar mediante elogios, caricias, o mediante premios materiales, pequeñas recompensas o privilegios. Puedes recurrir a premios honoríficos, como medallas o estrellas para los más pequeños, diplomas caseros que reconocen un determinado esfuerzo especial, en relación con un valor determinado.

5. Ignora los comportamientos negativos, siempre que no tengan graves consecuencias para sí mismos y para los demás. La atención de los padres es un poderoso atractivo para los hijos y con frecuencia tratan de atraerla con comportamientos indeseables. No caigas en el error de centrarte en criticar o regañar lo negativo. Ignóralo y refuerza los valores que quieres transmitir reconociendo y elogiando lo positivo.

6. Coloca recordatorios por la casa con citas o lemas que insistan en un determinado valor de una forma inteligente y fácil de recordar. Desarrolla tu imaginación y crea tus propios mensajes o, si lo prefieres, echa mano de las palabras de otras personas.

7. Por encima de todo, convéncete. Animarte a enseñar valores a tus hijos es proporcionarles una de las mejores herramientas para que puedan ser felices. No lo dudes. ¡Empieza ya!

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