La importancia de la sexualidad en la vida de pareja y cómo podemos mejorarla

Muchas de las parejas que acuden a nuestra consulta atravesando una crisis, experimentan una deficiente vida sexual como fuente de sus conflictos.  Una sexualidad gratificante es un aliado imprescindible en la vida de la pareja, ya que mantiene una atracción, una conexión y una complicidad que son necesarios para que la convivencia tenga ese lubricante necesario que consigue que otros problemas no se conviertan en potenciales generadores de crisis.

Además de fortalecer la relación, una sexualidad activa conlleva muchos beneficios a nivel físico y psicológico. Entre otras aportaciones, mejora el sistema inmunológico, reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. Todos ellos son motivos suficientes para otorgar a este tema la importancia que merece.

La fogosidad sexual que surge de manera natural en la juventud, se adormece con el paso de los años y la convivencia si no se hace un esfuerzo consciente para evitarlo. A medida que pasan los años en pareja, se hace más necesario el actuar “conscientemente” para mantener viva la llama de la atracción sexual. La monotonía, la falta de sorpresa o la costumbre son ingredientes infalibles para acabar con todo deseo sexual. Lo que la primera vez resultó “explosivo” apenas tiene efecto cuando se ha experimentado muchas veces.

Os  proponemos 7 sugerencias para despertar el deseo dormido en la pareja:

  1. 1. Una buena comunicación es el mejor afrodisiaco. No solo lo que decimos, sino “como lo decimos” y lo que la otra persona interpreta de nuestras palabras. Aprender a decir a nuestra pareja lo que nos gusta en el sexo, pedirle cambios en determinados aspectos, saber decir “no” en un determinado momento,  permitirnos la expresión de nuestras emociones, y todo ello sin que la otra persona se sienta ofendida, es uno de los objetivos más efectivos que podemos alcanzar para que nuestra relación de pareja crezca en confianza y seguridad. Escuchar y ser escuchados… algo que parece tan sencillo, es el paso imprescindible para llegar a entender a la otra persona y ofrecer la flexibilidad necesaria en determinadas circunstancias.
  2. 2. Desterrar mitos en la sexualidad. “La penetración es el mejor medio para conseguir el orgasmo femenino”. Acabemos con este mito. Según muchas investigaciones, a las mujeres les cuesta mucho llegar al orgasmo sin la estimulación del clítoris. La solución sería, a través de una buena comunicación en la pareja, dar a este órgano la importancia que merece para conseguir una sexualidad femenina gratificante.  No podemos olvidar que la insatisfacción sexual en la mujer provoca el efecto emocional  de ansiedad, y como consecuencia de ello, la evitación.
  3. 3. Reservar tiempo exclusivo para la relación. Muchas parejas creen equivocadamente que el tiempo dedicado en exclusiva a ellos es tiempo robado a la familia, y nada está más lejos de la realidad. La buena salud de la relación familiar depende de la buena salud de la relación de pareja, por ello, más nos vale cuidar esta última. Preparar escapadas de fin de semana, pequeñas salidas a cenar solos o incluso cenas románticas en casa, son una buena excusa para crear un ambiente que predisponga a facilitar la intimidad. Es útil programar estas citas de vez en cuando fuera del horario habitual, ya que aportaran al momento algo de la novedad que le falta a los horarios habituales. Estos encuentros, además, alargan sus efectos en el tiempo, porque el diseño y la preparación del evento ya despierta en la pareja una excitación y crea unas sensaciones muy positivas para incrementar la atracción mutua.
  4. 4. Abrir la mente a la comunicación íntima: compartir fantasías, deseos o pensamientos “prohibidos”. Nada crea más complicidad y confianza que el conocimiento íntimo de ambos y sin embargo, es frecuente encontrar parejas que todavía lo consideran una falta de respeto. La posibilidad de poner en común esos pensamientos con nuestra pareja abre un campo de enorme vinculación emocional y estrecha los lazos que hacen de la intimidad un tesoro muy particular de cada pareja.
  5. 5. Sorprender a la pareja. Para ello es importante no renunciar al espíritu travieso que todos llevamos dentro y que la sociedad se encarga de eclipsar a medida que se alcanza la madurez. Pensar como pensaría un adolescente intentando sorprender a su recién estrenada pareja no debería ser algo del pasado, sino un revulsivo que todos podemos utilizar de vez en cuando para dar a nuestra vida el aliciente que la madurez se empeña en convertir en monotonía.
  6. 6. Utilizar accesorios y complementos. Sí, hablamos de utilizar películas y literatura erótica, ropa sugerente,  juguetes..,  y en general todo aquello que ayude a despertar el deseo.   En este punto, es especialmente importante contar con el consentimiento y la complicidad de ambos miembros de la pareja.
  7. 7. Todo lo anterior, y cualquier innovación personal de cada pareja, se quedará en meras intenciones si esperamos que sea el otro quien dé el primer paso. Tomar la iniciativa y ser uno mismo quién actúe e involucre a la pareja sin caer en la tentación de pensar que esto es una competición de quién hace más o lo hace primero. La generosidad es la base de la relación de pareja y esto es aplicable también al sexo. No se trata de buscar solo el placer personal, sino que es un intercambio mutuo, donde el bienestar del otro es indispensable para nuestro disfrute.  La salud de la convivencia está por encima del egocentrismo, así que, dejando el orgullo aparte, hay que tomar en primera persona las riendas del cambio y con generosidad se recogerán los frutos antes de lo que se piensa.

Es evidente que no sólo el sexo cuenta en una relación de pareja, pero es una herramienta potente para que la relación fluya con mayor facilidad, por ello, no nos conformemos con dejar que la relación sexual se vaya apagando sin hacer nada para evitarlo. Si lo que hacemos no funciona y seguimos haciendo lo mismo, nos llevará ineludiblemente al mismo sitio en el que estábamos, o lo que es peor, a un punto sin retorno. Hay momentos en que algunos cambios son necesarios para reactivar lo que el tiempo y la rutina se encargan de adormecer en la vida de una pareja, y cuando la relación está muy deteriorada, la ayuda psicológica profesional puede ser imprescindible.

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