Mi hijo tiene TDAH ¿Debo medicarle?

“Mi hijo es muy movido, se desconcentra continuamente, tengo quejas continuas del colegio, su rendimiento escolar no es el adecuado,…” Éstas son algunas de las situaciones que nos llevan a padres y profesores a preguntarnos si estamos ante un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y, en consecuencia, si necesitaremos medicarle.

A partir de este momento empieza la angustiosa búsqueda de un profesional que diagnostique qué le pasa a nuestro hijo y qué debemos hacer para darle el mejor apoyo, la mejor solución.

¿Sabías que en la actualidad la intervención farmacológica sigue siendo el camino más utilizado?

A pesar de que  la evidencia científica propone una intervención psicosocial como tratamiento de primera elección en niños y adolescentes tu hijo, tiene una alta probabilidad de ser medicado por un profesional

El número de prescripciones de psicofármacos para este tipo de dificultades  está aumentando de forma alarmante en España.  .

El incremento del uso de fármacos es tal, que “la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través del Fondo de Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha hecho un llamamiento a los profesionales de la Salud Mental infanto-juvenil, urgiéndoles a realizar un diagnóstico “correcto y estricto”, y a establecer un tratamiento farmacológico “solamente con posterioridad a la tentativa de otro tipo de tratamientos psicopedagógicos y/o conductuales”. (García Peñas & Domínguez Carral, 2012). En resumen, han alertado de la tendencia generalizada en España a prescribir medicación a niños con TDAH o cuadros etiquetados como tal.

En este punto podemos preguntarnos… ¿son los fármacos la solución más eficaz?, ¿están exentos de riesgos?,…

Pues bien, distintas investigaciones (Currie y cols., 2013) asocian la administración de metilfenidato en niños a largo plazo con los siguientes síntomas:

  • Aumento de los trastornos del estado de ánimo (depresión)
  • Incremento de problemas de convivencia con los padres
  • Disminución en el rendimiento escolar
  • Aparición de sentimientos de infelicidad
  • Retraimiento
  • Falta de espontaneidad
  • Dolores de cabeza
  • Comportamientos ansiosos  y/o agresivos

Estos efectos a largo plazo podrían deberse a que los niños obtienen como única vía de tratamiento la medicación sin mejorar su capacidad de aprendizaje y bienestar emocional.

El niño debe aprender herramientas para compensar los déficits que pudiera tener y a controlar su vida en un futuro.

Otros aspectos   a tener en cuenta a la hora de trabajar con nuestro hijo son:

Ofrecer una intervención psicológica basada en la evidencia científica, como es el caso de la orientación cognitivo-conductual, sin dejar de lado otras aportaciones que pudieran complementar (alimentación, mindfulness, musicoterapia, etc.).

  • Facilitar un buen clima de comunicación familiar.
  • Tener claras las normas y limites que van a regir su vida y adaptarlas a su momento evolutivo.
  • Enseñarle a afrontar las experiencias de fracaso y  a desarrollar la  tolerancia a la frustración para  evitar que desista en las tareas.
  • Dedicar tiempo a desarrollar las habilidades en las que destaca y no centrarnos siempre en las habilidades de las  que carece.
  • Enseñarle  a planificar y gestionar el tiempo.
  • Mantener una buena comunicación con profesores con el fin de establecer las ayudas y apoyos necesarios.
  • Enseñarle a estudiar con autonomía, sin estar continuamente detrás de él…

Estas son tan sólo algunas de las responsabilidades a las que es posible que nos enfrentemos a lo largo de la vida de nuestro hijo.

Como vemos, la opción de medicar es tan sólo una pieza más del puzle  y los distintos estudios científicos realizados advierten que no está exenta de peaje.

En definitiva, lo que se recomienda en un primer momento es proceder con cautela y buscar segundas opiniones. Una vez confirmada la sospecha de TDAH, es importante llevar a cabo una intervención psicoeducativa temprana. En esa intervención es fundamental el papel clave que juegan los psicólogos tanto en la evaluación como en el tratamiento, pudiendo orientar y dar pautas útiles tanto a padres como a profesores a la hora de manejar la conducta de los niños y ayudarles a crecer seguros de sí mismos y más felices.

Todos estos beneficios de la medicación se obtienen a corto plazo pero debemos mirar un futuro más lejano y desplegar toda nuestra artillería, trabajando en coordinación padres, profesores y niños.

El trabajo con tu hijo adoptando esas medidas psicológicas y educativas quizás es mucho más lento, pero con  la seguridad de conseguir mejores resultados a largo plazo y  evitar efectos secundarios adversos.

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