Nos divorciamos, ¿cómo se lo explicamos a nuestros hijos?

El divorcio es una situación que afecta hoy en día a muchas familias. Sabemos que cada proceso de divorcio tiene unas particularidades específicas, sin embargo, hay ciertas actitudes y circunstancias que facilitan enormemente la ruptura.

En el doloroso proceso de divorcio pueden aparecer dificultades y complicaciones pero sin duda una de las situaciones más estresantes, es el momento de comunicar la noticia a los hijos. Escoger la mejor forma de hacerlo, elegir el mejor momento o saber qué información hay que dar y cuál no… se convierten en preguntas y más preguntas que tienen como fin último que ellos no sufran y que nos quitarán el sueño en más de una ocasión. Para afrontar la situación lo primero que debemos hacer es aceptar la realidad. Saber que la mayoría de los niños suelen vivir el proceso de divorcio y posterior adaptación con angustia y tristeza. ¡Su mundo cambia y ellos no pueden hacer nada para evitarlo!

La buena noticia es que hoy sabemos que las consecuencias negativas y posible desajuste psicológico de la separación en los niños dependen en gran medida de cómo se lleve a cabo la ruptura, cómo se gestione esta nueva realidad y de la calidad de la relación entre los padres después del divorcio.

Una vez tomada la decisión de poner punto y final a la relación, llega el momento de comunicarla a los hijos. Os dejamos algunas claves que pueden ayudaros en esta difícil tarea:

  • Presentar la ruptura como decisión conjunta

Lo ideal es dar la noticia juntos pero si no es posible, y se da por separado, es esencial que ambos deis la misma versión. También es importante, aunque sólo sea uno de los progenitores el que quiera separarse, transmitir a los niños que es algo de mutuo acuerdo porque lo contrario puede generarles confusión y falsas esperanzas.  “Mamá y yo vamos a separarnos. Lo hemos pensado mucho y creemos que es lo mejor para la familia”. Manteniendo siempre un tono tranquilo y respetuoso.

  • Informar al niño

Informar sólo cuando esté tomada la decisión de forma firme y no antes porque puede generar ansiedad y/o estrés. Lo mejor es dar explicaciones generales y sin demasiados detalles. Aunque los niños sean pequeños hay que explicar la situación para evitar que fantaseen, que creen historias irreales o que vivan con angustia el proceso.

En ocasiones se puede dar más información de la necesaria para dañar la imagen del otro o para sentirse liberado pero hay detalles que los hijos no deben saber (infidelidades, adicciones…) porque puede ser muy doloroso para ellos.

Intentad evitar decir frases como: “tú padre/madre nunca me ha querido”, “tú padre/madre quiere que no os vea más”, “tú padre/madre es el responsable de todo esto”, “tú padre/madre nos deja porque se ha echado un novio/a”…

Cuando se da la noticia y en los momentos posteriores pueden aparecer lloros, enfados, pasotismo, agresividad, desprecio… Aunque puede ser duro para vosotros, es recomendable respetar sus tiempos de asimilación y aceptación y adaptaros, dentro de lo posible, a sus ritmos.

  • Dejar claro que ellos no son responsables de la ruptura

Es relativamente frecuente, sobre todo a ciertas edades, que el niño se sienta responsable de la ruptura (“si hubiera estudiado más”, “si me hubiera portado mejor”…) Para minimizar esta tendencia egocéntrica de los niños, es recomendable decir las cosas de tal forma que no se sientan culpables. Dejar muy claro que es una decisión de los padres y que ellos no tienen la culpa. “Papá y yo vamos a separarnos pero tú no has hecho nada mal. Te seguimos queriendo tanto como antes”

  • Explicar los cambios que se van a producir

Es importante que desde el principio se les explique cómo va a funcionar la dinámica familiar a partir de la ruptura. Hablar sobre cómo van a cambiar sus rutinas, cuándo verán al padre que no conviva habitualmente con ellos, dónde vivirán… También explicarles qué cosas no van a cambiar como sus amigos, el colegio, las vacaciones en la playa… Esta información les permite prepararse para los cambios y se reduce considerablemente la incertidumbre y la ansiedad.

Siempre que sea posible, preguntad a vuestros hijos si han entendido todo, si tienen alguna duda o preocupación… Que os vean abiertos a dialogar y a hablar del tema les ayudará a normalizar la situación y vuestra tranquilidad se les contagiará.

  • No desprestigiar a ninguno de los padres. No hay ni buenos ni malos

Es bueno que los hijos crezcan con una visión positiva de sus padres.  En ocasiones el resentimiento o rencor pueden dar lugar al desprestigio de progenitor ausente y eso aunque pueda parecer una forma de “hacer justicia”, suele ser muy negativo y doloroso para los hijos. Es más, siempre que sea posible, sería recomendable no sólo no hablar mal sino hablar bien del otro.

Se ha comprobado que utilizar a los hijos como “basurero emocional” puede generar graves problemas psicológicos (fobias, ansiedad por separación, depresión…) a lo largo su proceso evolutivo.

  • La pareja se rompe pero la familia no

Los niños necesitan sentirse seguros y la familia es su mejor refugio. Es importante que se les transmita que la familia seguirá estando ahí y que le seguirán queriendo pase lo que pase aunque los padres hayan decidido no continuar con su relación.

 

La separación de los padres tiene inevitablemente una repercusión sobre la vida de los hijos, pero los efectos pueden ser mayores o menores dependiendo de cómo se gestione la ruptura.

Mantener un clima familiar positivo es la mejor forma de reconfigurar la familia y de prevenir futuros problemas tanto en los hijos como en los progenitores.

Fuente consultada: “El niño ante el divorcio”. Pirámide.

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