Nos divorciamos ¿qué pasa ahora con nuestros hijos?

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    • En líneas generales, ¿cómo afecta una separación o divorcio en los hijos de un matrimonio?Es difícil establecer unas consecuencias generales para todos los niños aunque se ha comprobado que factores como la edad, temperamento o cómo se haya gestionado la separación o divorcio, pueden determinar el tipo de reacciones y comportamientos en los hijos. No obstante, las repercusiones que suele tener un divorcio o separación pueden ser muy importantes tanto para los hijos como para la familia.

      Normalmente en los niños más pequeños pueden aparecer conductas regresivas, somatizaciones o dificultades para relacionarse con los demás. Mientras que si son más mayores, con más habilidades verbales, suelen presentar conductas manipulativas con los padres, intentos para unirlos, impulsividad, agresividad o problemas de aprendizaje. Por último, los adolescentes pueden presentar conductas desafiantes, peor autoconcepto, empeoramiento del rendimiento académico o llegar a producirse un incremento de conductas de riesgo como consumo de alcohol o de otras drogas.

 

    • ¿Es aconsejable, en el caso de niños o adolescentes, que reciban directamente terapia o atención psicológica?Nuestra experiencia nos ha mostrado que no siempre será necesario, depende de muchas variables (temperamento, relación entre padres, cómo se ha llevado el proceso de ruptura…) Sería aconsejable acudir a un especialista si se observan cambios como problemas de sueño, empeoramiento del rendimiento académico, problemas de conducta… o si es el propio niño el que lo propone.

 

    • ¿Cómo pueden los tíos, abuelos, amigos… ayudar a los hijos a llevar mejor una ruptura?Los familiares y amigos pueden ayudar a los hijos contribuyendo a que se mantenga un clima positivo y seguro, libre de rivalidades entre familias y de juicios sobre alguno de sus padres. Es importante que con la separación o divorcio no desaparezca la estructura familiar que le da estabilidad, soporte y coherencia a la vida de los hijos.

 

    • ¿Es aconsejable explicar la ruptura a los hijos en la medida de su entendimiento?

      Si. Es importante que los hijos sepan qué está pasando en su familia y cómo será su situación a partir de la separación de sus padres, para poder así disminuir la incertidumbre y reducir la carga emocional que supone este cambio. La información siempre deberá estar adaptada a la capacidad de entendimiento de los hijos, ser clara, respetuosa y siempre que sea posible, que estén los dos padres presentes y en armonía.

      La forma y el momento en el que se trasmite la noticia a los hijos es uno de los puntos más importantes de todo el proceso, por lo que si se tienen dudas sobre cómo hacerlo o si no se está preparado para decirlo, es conveniente que se consulte a un especialista antes de hablar con los hijos.

 

    • ¿Es aconsejable que los padres escuchen a sus hijos en un proceso de ruptura?

      Si.  Los niños y adolescentes suelen encontrar dificultades para expresar con palabras sus sentimientos, preocupaciones… pero siempre que sea posible, hablar con ellos y sobre todo escucharles, va a ser una experiencia enriquecedora tanto para padres como para hijos. Además es importante que estas charlas no sólo se tengan durante el proceso de ruptura sino que se conviertan en un hábito familiar ya que es probable que a medida que el niño vaya creciendo, aparezcan nuevas dudas, sentimientos o inquietudes sobre la situación familiar.

 

    • ¿Durante cuánto tiempo pueden perdurar las consecuencias emocionales?

      Aunque es difícil establecer un período de tiempo exacto, suele ser pasado unos dos años cuando las consecuencias emocionales están prácticamente superadas. Esto ocurre siempre y cuando el proceso de separación y la nueva reestructuración vital se hayan hecho de forma adecuada. Si por el contrario, los hijos han sido sometidos a elevados niveles de estrés por no haber manejado la separación de forma constructiva, es probable que las consecuencias perduren en el tiempo.

 

    • ¿Es bueno consolar a los niños con argumentos como “tienes dos padres que te quieren” o “estas cosas pasan en la vida”?

      Los argumentos que se utilicen tendrán que ser claros y estar adaptados para que el niño no se sienta perdido ni pueda malinterpretarlos. Transmitir palabras de cariño y consuelo es fundamental para que los hijos se sientan seguros y queridos. Tienen que quedarse con el mensaje de que ellos no son los culpables y que aunque se haya roto la pareja, no se ha roto la familia. Pero de nada sirven las palabras y argumentos si no van acompañadas de los comportamientos adecuados, es decir, nuestros mensajes deben ser coherentes con nuestros actos. 

 

    • ¿Pueden los hijos seguir teniendo la misma relación que tenían con cada uno de sus padres?

      La pareja es el arquitecto de la familia de modo que al romperse ésta, la estructura familiar y las relaciones que se dan en ella, cambian inevitablemente. Tanto los hijos como los padres tienen que aprender a convivir con la nueva situación y adaptarse a su nuevo estilo de vida.

 

“El divorcio no pone fin a la familia, lo que hace es reorganizarla, puesto que los padres son para toda la vida”

Folberg

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