¿Pensando cómo perder los kilos ganados durante el verano?

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Es frecuente que con la llegada del verano cambien nuestros hábitos y rutinas.
Cambiamos el gimnasio por la terracita, el agua por la cerveza o el tinto de verano y la alimentación equilibrada por una alimentación mas procesada y normalmente, menos saludable. Por eso es frecuente encontrarnos con unos kilos de más después de las vacaciones.

Si este es tu caso, te damos las claves para ayudarte a perderlos y para mantener tu peso ideal:

  • 1. No pases hambre.
    Uno de los principales problemas de las dietas es que las raciones son tan pequeñas o el horario de comidas es tan restrictivo, que se pasa hambre. Y esto, lejos de ayudarnos a perder peso, contribuye a que nos demos atracones, abandonemos la dieta o estemos obsesionados todo el día con la comida. Si quieres mantener un peso equilibrado las raciones deben ser moderadas y debes evitar comer muerto de hambre. Te puede ayudar comer una pieza de fruta (una manzana) una hora antes de la comida.
  • 2. Escoge los alimentos adecuados.
    Para perder peso no es necesario comer alimentos light o de dieta. De hecho es mucho más sano y recomendable los alimentos saludables y naturales como pueden ser las frutas, verduras, pescados, carnes magras o legumbres. Te recomendamos que elimines de tu menú los alimentos procesados (“comida basura”, precocinados, bollería industrial…) porque además de contener muchas calorías son nocivos para tu salud.
  • 3. Organiza el menú con antelación.
    Si no quieres lanzarte a la nevera o la despensa al llegar a casa y comer lo primero “que pilles”, que suele ser lo más calórico, te recomendamos que pienses, y si puedes cocines, con antelación el menú. Así no sólo tomarás unas cantidades apropiadas sino que además, comerás de una forma mucho más saludable. Para no aburrirte de comer siempre lo mismo, rota el menú cada 4 o 5 días e introduce nuevas recetas.
  • 4. Escucha a tu cuerpo.
    Otro problema que nos solemos encontrar es que nos obsesionamos tanto con la pérdida de peso o con seguir al pie de la letra la dieta, que olvidamos lo más importante que es escuchar a nuestro cuerpo. No todas las personas necesitan ingerir las mismas calorías, hay a personas que unos alimentos le sientan mejor que otros… Si quieres adquirir un buen hábito de alimentación es preciso que esté atento a las señales que te manda tu cuerpo.
  • 5. Haz ejercicio físico.
    El deporte es una excelente herramienta para mantener el peso ya que nos ayuda a quemar las calorías que no se han consumido con la actividad cotidiana. Los ejercicios aeróbicos como la natación o caminar a paso ligero son una buena opción, ¡aunque tú decides! Márcate como objetivo emplear al menos 30 minutos de tu día para moverte un poco. Además no olvides que el hábito del deporte reduce el estrés y mejora tu estado de ánimo.
  • 6. Cuida tu sueño.
    Son muchos los estudios los que relacionan la mala calidad del sueño con la dificultad para adelgazar y la facilidad para engordar, por ejemplo cuando dormimos mal es frecuente tener más apetito de lo normal. Es importante que cuides el tiempo (7 u 8 horas) y la forma en la que duermes.
  • 7. Aprende a comer.
    La vida frenética que llevamos no favorece unos buenos hábitos alimenticios pero aprender a comer, es casi tan importante como el tipo y la cantidad de alimento que ingerimos. Aquí van algunas ideas que te pueden ayudar:

    • Come siempre en el mismo sitio y come sentado.
    • Lleva a la mesa sólo lo que vas a comer y si es posible, sírvelo en tu plato.
    • No hagas otras cosas al mismo tiempo (ver TV, chatear, leer…) Disfruta del momento, saborea los alimentos, céntrate en las texturas…
    • Come despacio y mastica bien. ¡No engullas!


  • 8. Ten paciencia y establece metas realistas.
    Si quieres asegurarte no volver a recuperar los kilos perdidos y evitar el efecto rebote, debes tener paciencia y procurar que la pérdida sea gradual. Establece metas a corto plazo, además de resultar mucho más sencillo es mucho más motivante.
  • 9. Controla tus pensamientos boicoteadores. Uno de los principales obstáculos para instaurar un nuevo hábito son los pensamientos boicotadores, es decir, los pensamientos negativos del tipo “no voy a ser capaz”, “soy un desastre, ¿cómo he podido descuidarme tanto?”, “el esfuerzo no va a merecer la pena”… Y la desmoralización que provocan estas ideas te pueden dificultar que consigas tu propósito. Hay que ser prudente y poco a poco, como ya hemos dicho, pero con expectativas positivas y una actitud optimista ¡Si quieres, puedes!
  • 10. Date un respiro.
    Aunque la constancia es importante, un capricho de vez en cuando puede animarte a seguir con tu nuevo hábito y a estar más tranquilo y relajado con el plan que te ofrecemos.

Mucho ánimo y recuerda que:

“Cualquier cosa que valga la pena conseguir merece que se trabaje por ella”.Dale Carnegie




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