Tratamiento para el TDAH sin medicación

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¿La clave? Cambios en la dieta, terapia cognitivo conductual, psicoeducación tanto en el hogar como en el ámbito escolar y bioterapia.

Cada día son más los niños que vienen a la consulta diagnosticados de trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Todavía más preocupante es la creciente medicalización indiscriminada de estos niños, con drogas de conocidos efectos secundarios.

Nuestros  servicios de salud, en lugar de enseñarnos un estilo de vida saludable que nos ayuda a prevenir las enfermedades predominantes hoy en día, se limita a recetarnos una serie de fármacos, una vez que ya estamos enfermos. Esta forma de abordar la salud y la enfermedad resulta mucho más preocupante cuando de los niños se trata, ya que estos constituyen una población vulnerable, frágil y fácilmente manipulable, sobre todo a través de sus padres. Lógicamente agobiados por las dificultades de aprendizaje y los déficits de atención de sus hijos, que desconocen cómo manejar, se convierten en carne de cañón de los consejos de sus médicos, muy condicionados por la industria farmacéutica.

Sin embargo, si es usted padre/madre de un niño al que han diagnosticado de estos problemas, sepa que existen otras alternativas a la medicación, muy eficaces y sin ningún riesgo y que van dirigidas a la raíz del problema.

Si tiene usted la suerte de que ninguno de sus hijos haya sido diagnosticado de este problema, también le pueden ser útiles las siguientes recomendaciones para prevenirlo:

  • Cuide las condiciones prenatales: Lo que usted haga en este periodo de gestación de su hijo va a influir poderosamente en su estructura biológica relacionada con que sea más o menos capaz de desarrollar su atención. Si está embarazada, evite fumar, beber alcohol, bebidas estimulantes (coca-cola, café,…), por supuesto consumir drogas y adopte un estilo de vida sano y una alimentación equilibrada y saludable.
  • Cuide la alimentación de sus hijos: Elimine el exceso de dulces (chucherías, caramelos, golosinas, bebidas azucaradas) claramente relacionados con el déficit de atención y la hiperactividad, así como con otros problemas como son la diabetes, la obesidad, por no hablar de las caries. Las investigaciones culpan al azúcar y los hidratos de carbono refinados de generar déficits en minerales esenciales como el hierro, fósforo, magnesio o zinc. La dieta típica de nuestra sociedad es desequilibrada con exceso de hidratos de carbono y grasas trans, especialmente representada por la bollería industrial. Sustitúyala por alimentos ricos en proteínas y nutrientes, como las verduras y el pescado (importancia del Omega 3). Diversos estudios han demostrado cómo, eliminando los conservantes y colorantes de la dieta de niños diagnosticados con TDAH, se reducían los síntomas en más de un 70% de los casos.  Evite las comidas procesadas, repletas de colorantes, conservantes, potenciadores del sabor, etc., responsables en parte, de estos déficits de atención (además de otros problemas) y ofrezca a sus hijos comida de verdad, sin aditivos, lo más natural posible.

Esté atento a las alergias, especialmente las relacionadas con los lácteos y el gluten.

Proporcione a sus hijos complementos alimenticios como aminoácidos, vitaminas y minerales necesarios.

  • Promueva un entorno familiar estimulante, que ayude al niño a desarrollar su concentración: Limite radicalmente la televisión, el ordenador y los videojuegos. Sustitúyalos por juegos educativos y que fomenten la creatividad. Evite la sobre-estimulación provocada por las pantallas, el exceso de regalos, actividades, y los cambios frecuentes en las rutinas.
  • Establezca normas, rutinas, y un entorno familiar y escolar estructurado, austero y predecible: Es importante que el niño sepa lo que se espera de él y las consecuencias de su comportamiento. Además de motivarle y fortalecer el músculo del esfuerzo, genera seguridad y estabilidad emocional.
  • Cree un entorno de estudio que facilite el aprendizaje y el desarrollo de hábitos de estudio: El niño debe contar con un espacio específico para realizar sus tareas escolares, y debe hacerlo siempre en ese lugar, bien iluminado y sin distracciones. Usted no debe acostumbrar a su hijo a hacer los deberes con él, pero sí debe ayudarle a organizar su trabajo,  a mantener  el orden, a administrarse el tiempo, a marcarse objetivos, a registrar y evaluar cómo los va consiguiendo, a felicitarse por los logros conseguidos y a posponer la satisfacción inmediata. Esto le motivará a seguir trabajando para conseguir un objetivo mayor.
  • Incorpore hábitos de vida sanos: Se recomienda aumentar el ejercicio físico de los niños mediante actividades aeróbicas, que faciliten una mayor oxigenación cerebral. Los deportes en equipo le ayudarán a desarrollar habilidades sociales, aprender autocontrol, el cumplimiento de normas, etc. Es imprescindible tratar las dificultades respiratorias cuando existan, ocasionadas por alergias, que impiden la oxigenación adecuada el cerebro.

Conviene trabajar por enseñar al niño autocontrol, la tan conocida inteligencia emocional.

Todo esto exige una implicación activa  y un esfuerzo por parte de padres y profesores, pero si se lleva a cabo correctamente, los resultados están garantizados y no es necesaria la medicación

Numerosas investigaciones confirman la eficacia de este tipo de intervenciones sin necesidad de usar fármacos.

No pretendemos ser exhaustivos, nuestro deseo es simplemente que tome conciencia de la cantidad de posibilidades y alternativas tanto o más eficaces que la medicación y sin riesgos ni efectos secundarios. Además estará usted iniciando a su hijo en un estilo de vida saludable que le ayudará a disfrutar de calidad de vida y a prevenir muchos otros problemas de salud.

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